lunes, 11 de junio de 2018

Maruca, Sonia

"Sonia dormía la mayor parte del tiempo. Cuando estaba despierta se untaba el cuerpo con aceites y leches y pringosos compuestos de todos los colores. Eso le tomaba el resto, pues lo hacía con extrema lentitud, no exenta de placer, aparte de la envergadura de su cuerpo, que cada día aumentaba de tamaño. Lo curioso es que, cuanto más gorda, más liviana y más hermosa lucía. Aquel cuerpo, aun en reposo, se agitaba suavemente por dentro, empujando pequeñas ondas que se transportaban por debajo de su piel, recubierta de una tenue pelusa, con un brillo lechoso en lo extremo de cada redondez. Mientras los demás enflaquecían, se agrietaban, se oscurecían, Sonia encarnaba como una fruta que madura, más y más lozana, extravagantemente pitusa."
 Haroldo Conti, Mascaró. 

 Y un boceto de cómo va Maruca.

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